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Los tiempos avanzan rápidamente y el Movimiento Cooperativo se encuentra obligado a repensar cada día sus paradigmas, sus estrategias y sus objetivos. De eso no hay duda. Sin embargo, el debate profundo sobre esos temas, a veces se obstaculiza por múltiples razones. Algunas son lógicas, otras no. Entre las primeras, quizás la que mayor peso tenga sea la falta de sistematización de la abundante información que circula por todas las instituciones. Al no contarse con instrumentos confiables y simples que provean información orientada a la toma de decisiones, en muchas oportunidades las suposiciones ganan espacio, las subjetividades se imponen sobre los datos de la realidad y en general el corto plazo reemplaza al planeamiento estratégico.
No son muchas las organizaciones del sector de la economía solidaria que proyectan planes de cinco o diez años. A veces se argumenta que las variables macroeconómicas y políticas de nuestro país son impredecibles para plazos tan largos. Algo de razón hay; pero precisamente en escenarios tan turbulentos es donde se debe invertir más tiempo en el análisis y el estudio, pues de esa manera se pueden detectar tendencias y políticas más prolongadas.
Nuestro convencimiento es que el dirigente cooperativo requiere información simple y de fuentes confiables, tanto por el medio que se la brinda como por los objetivos finales que operan detrás de él. De esa manera, los debates hacia el interior de las entidades, podrá limpiar las impurezas del subjetivismo y la desconfianza. No se trata de contarnos la vida color de rosa, donde de este lado están los buenos y del otro los malos. Es necesario buscar la objetividad, para así trazar rumbos claros.
Para eso nace Punto Coop, que ya desde su nombre indica mucho, pues encierra la identidad que debemos conseguir en el nuevo escenario digital y también representa el punto de encuentro de realidades cooperativas diferentes, unidas en la construcción de un paradigma que las sintetice. Está escrita desde adentro del Movimiento; pero no tendrá concesiones con nuestras propias falencias, ni exaltará sólo los logros que obtengamos. Quiere enfrentar la realidad sin dramatismos, sin golpes bajos, sin rasgarse las vestiduras; pero sin mirar para otro lado cuando el rumbo no está claro.
El gran desafío es que pueda tener la información de una revista institucional, la liviandad de una carta de noticias, la profundidad de un medio especializado, la intransigencia de una publicación independiente y la coherencia de un documento que surge de una organización con rumbo y con estrategia.
Si logramos que nuestro medio sea esperado, buscado, leído y guardado, para luego encontrar ese dato importante que no debe pasar sin analizarse, habremos conseguido el objetivo. Ojala lo logremos.
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